Gus vino un día de casa de sus amigos de fútbol, Marco y Luca, contándonos lo bien que se lo había pasado y-y-y que había comido los macarrones más ricos del mundo... ¿más ricos que los míos?, le pregunté... ¡síiiiiiiiiiiiiiii!. Así que en cuanto me tropecé por el barrio con Gabriel, el papá de Marco y Luca, un simpátiquísimo y encantador argentino con antepasados italianos, me tuvo que contar (a pesar de la lluvia que caía en ese momento y no llevar ninguno de los dos paraguas) todos los secretos de sus tan aclamados PENNE y además me dió permiso para hacerlos y publicarlos ;-)
Bueno pues la receta ya es para mí para siempre la mejor, sencilla pero maravillosa... el truco: utilizar los mejores ingredientes y precisamente eso, su sencillez.






































